Marrakech; la capital de Marruecos está al alcance de tu bolsillo
- 19/01/2008
- Teresita
- Vacaciones, Destinos, Europa, España
Mujeres tapadas de pies a cabeza, encantadores de serpientes, oasis llenos de palmeras, odaliscas, mulas cargadas al máximo, motos, cachivaches de todo tipo, turbantes, olorosas especies y una misteriosa medina (ciudad) llena de pasadizos secretos como un laberinto: la forma más fácil, cercana y barata de conocer el mundo árabe y África.
Marrakech tiene, un siempre soleado, clima mediterráneo y su medina parece estar detenida en el tiempo. Te sientes como en una película de arqueólogos ingleses, pero al mismo tiempo, la parte moderna de la ciudad ofrece las comodidades, carretes y la occidentalidad a la que estamos acostumbrados.
Uno de los más grandes e importantes privilegios de esta ciudad marroquí es que está a sólo dos horas de vuelo de Madrid y es un trayecto que también se puede hacer por tierra tomando un ferry desde Algeciras y un tren desde Tánger.
Estando en España, pensar en arrancarse a África, no es una idea muy loca que digamos. Un pasaje no cuesta mucho y en pocas horas te deja en el aeropuerto o la excelente estación de trenes de la ciudad que le ha dado nombre a Marruecos.
La plaza Djemaa el-Fna está a la entrada de la medina y es patrimonio de la humanidad. La rodean cafeterías y restaurantes, donde la gente descansa después de largos paseos en la infinidad de calles que la rodean y en donde nunca para el barbullo de los comerciantes intentando atraer a los transeúntes -tan típico de películas de Indiana Jones-; de noche, además, es un espectáculo imperdible.
Estando ahí, lo más recomendable es alojarse en algún hotel de la medina (Hotel Challah recomendado). En la medina, que es el lugar más religioso y tradicional de la metrópolis, está lo más atractivo y recomendable de la ciudad.
Una forma típica de hacer turismo es un sistema de “amistad”. Sí, aunque parezca sospechoso. Lo común es que estando en algún restaurante o bar turístico se acerque un marroquí que hable inglés, francés e, incluso, español y ofrezca llevarte a conocer la medina.
Él es el contacto que tienen los dueños
de las tiendas y agencias de turismo con los visitantes y, en la medina, vale la pena tener un guía así. Es importante estar siempre alerta de tus cosas, pero hay que entender que en Marrakech este sistema, así como el regateo, es toda una institución.
En el bar del Hotel Tazi este contacto se produce con toda fluidez. Además, sólo ahí venden alcohol en toda la medina (a abastecerse entonces).
Por un precio asequible, y en dirham ($1.800 dh aprox), se puede encontrar un safari al Sahara de unos tres días que te paseará por la Cordillera del Atlas, oasis de palmeras, los Kasbah, probarás la
exquisita comida marroquí y disfrutarás de música típica de la cultura bereber; tomarás té mirando las dunas del Sahara, pasearás en camello y podrás alojar en una de las típicas carpas bereber en medio del Sahara.
Para esto lo mejor es preguntar en tu hotel o vitrinear las ofertas en las agencias de viaje de la Av. Mohammed V en Guéliz, el mismo barrio donde está la legendaria y verdadera discotec Pachá, una de las más famosas del mundo (antes era la Kmasú, jajaja)
Marrakech es la forma más barata (30.00 US por día aprox.) y cercana de vivir una experiencia única y exótica por unos y aprovechando unos días de sobra en España.





