Capitán Pastene: un oasis italiano en el sur profundo de Chile
- 30/04/2008
- Jotace
- Destinos, Sudamerica y Chile, Chile
Fundado tras un monumental engaño, los colonos italianos del norte que fundaron Capitán Pastene lograron sobreponerse. Ahora son dueños de un pueblo donde la buena vida es ley y sus calles mezclan nombres mapuches e italianos. Y claro, ahora son un centro gastronómico que exporta sus cecinas y pastas al resto del país.
Capitán Pastene es la “Little Italy” chilena. Un pueblito de calles amplias y extraordinaria gastronomía, perdido entre los bosques de la Cordillera de Nahuelbuta y la zona mapuche de Lumaco. Se dice que a sus habitantes -descendientes de colonos del norte de Italia que llegaron a comienzos del siglo pasado- no les molesta ser el eterno “secreto mejor guardado del sur de Chile”.
Claro, porque despertar entre cerros verdes y aire limpio para vivir esa vida lenta y a “escala humana” que se da fuera de las ciudades es impagable.
A Pastene se llega temprano. No hay demasiados buses en Concepción, Los Ángeles o Temuco (ciudades grandes y cercanas a un par de horas). El trayecto en verano es caluroso pero aliviado por las Araucarias que acá dominan todo. Al llegar, el impresionante ritmo calmado de sus habitantes, el blanco de las construcciones y las calles que mezclan nombres mapuches e italianos (Dante, Lautaro, Caupolicán, Garibaldi) es lo primero que llama la atención.
No es necesario tener un máster en arquitectura para notar las gruesas diferencias entre estas casas italianas con el común aire alemán que puebla el sur del país.
También hay cosas como el viejo cine Rex, uno de los primeros del sur de Chile que de vez en cuando revive con estrenos algo antiguos. O la Iglesia San Felipe de Neri, donde la Misa de 12 es una tradición.
El responsable de este oasis es el controvertido modenés Giorgio Ricci. Junto a su hermano Alberto y el periodista siciliano Salvatore Nicosia crearon una agencia de inmigración que acordó con el gobierno chileno traer 100 familias italianas. Ricci convenció a familiares, amigos y conocidos hasta que una veintena aceptó. Según documentos de la época se trataba de gente decente, sana y sin demasiadas apreturas económicas pero que querían arriesgarse más.
El problema es que cuando llegaron en 1904, lo que encontraron no fue el paraíso precisamente: terrenos inútiles para la agricultura, viviendas de emergencia, cero beneficios. De hecho plantaron dos árboles para que las nuevas generaciones jamás olviden sus padecimientos, en un lugar que bautizaron como “Monte Calvario”. La ciudad se empezó a llamar así en honor a un almirante genovés que exploró el sur de Chile.
Ricci era un personaje delirante: se hizo llamar rey, hizo monedas con su cara, secuestró correspondencia, tuvo cuatro esposas y cuando dejó el pueblo la banda encargada de despedirlo tocó para los cerdos que iban en otro vagón.
Pero en Pastene se come bien. Muy bien.
Por cierto, los cerdos son una obsesión en Pastene. Todas las familias tienen chanchos y las cecinas, longanizas y sobre todo jamones son un producto de exportación. En la trattoria de Don Primo Cortesi y familia ubicada en calle Dante se puede probar todo esto. Ojo, que hay que caminar o preguntar (la gente es amable y obviamente, por su origen, buena para conversar) porque al no ser una ciudad “turística” convencional no hay grandes avisos de restaurants o, mejor dicho, “trattorias”.
Si quieres probar la mezcla de merkén con pastas está el célebre local de Ana María Colivi. En Temuco y ciudades cercanas estos productos ya son míticos. Alojamiento hay en “Albergo Nuova Italia” (45 – 75 39 04). Debido a las distancias es mejor reservar con anticipación.
¿Cómo llegar? Desde Santiago, desviarse en la ruta 5 en Los Ángeles para seguir por Negrete, Renaico, Angol, Los Sauces y Lumaco, donde está el acceso principal del pueblo.
CLAUDIO SACCA, UN LUGAREÑO PECHOÑO
Claudio Sacca es oriundo de Capitán Pastene y estrenó a fines del 2007 en el Festival de Cine de Viña del Mar “Los nonos de Terra Nostra”, documental que narra la historia de este lugar, que a su vez inspiró la telenovela de TVN “Los Capo” (2005), motivo de polémica para los habitantes de Pastene (como le llaman al pueblo).
Ellos pensaban que tal como “Los Pincheira” fue grabada en Yerbas Buenas, los actores se instalarían acá, atrayendo dinero y turismo. Sin embargo el equipo de producción se trasladó a Quintay, V región. De hecho, Sacca denunció a la prensa gruesos errores de guión: las buenas relaciones entre mapuches e italianos (jamás existieron), las pizzas (los inmigrantes no las conocían porque se comían en el sur de Italia) y la inclusión de una tarantella en la banda sonora (también sureña).
Es que a diferencia de las grandes oleadas migratorias del país de la bota -hacia Nueva York, Buenos Aires, Brasil- estos colonizadores de principio de siglo no venían del sur, sino que de la nortina Emilia Romagna, cuya capital es Boloña y una de las ciudades importantes Módena. Otras costumbres, otras gastronomías, que se fusionaron con lo mapuche en una zona en permanente conflicto: “aquí es donde el merkén se une con las pastas” dice Sacca.
Documental, otros datos, mapas y curiosidades en la página de Sacca.
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