Hue, en Vietnam: ciudad de una historia violenta
La que fue capital de Vietnam hace cientos de años, merece ser integrada como destino si andas por esos orientales lados.
Hue, antigua ciudad imperial de los emperadores Nguyen, se encuentra situada a unos 700 kilómetros de Hanoi y a mil kilómetros de la gran urbe de Ho Chi Minh.
Fue también punto de enfrentamiento heavy entre gringos y el Vietcong durante la Guerra de Vietnam. “Las matanzas de Hue” son parte de la cultura popular vietnamita.
Para llegar a los restos de la inmensa ciudad fortificada, la opción más barata es tomar un bus por algo así como 10 dólares desde Hanoi.
Son 11 horas de travesía y sin mucha comodidad. Consíguete un buen libro, carga el iPod o llévate desde Chile varios Condoritos para paliar el viaje.
Una vez recuperado del maratónico viaje, la querida Hue está a la espera de empezar a dar tus primeros pasos hacia el legendario río del Perfume. Gia Long -un tipo histórico, casi como padre de la patria allá, porque fue justamente él quien decretó a Hue como capital, y llevó a la fuerza a los vietnamitas a llevarse sus pilchas y vivir allá- usó estos parajes con tal de buscar la calma, y movió los hilos para empezar a construirse su fundo-fortaleza.
Arrendando una moto por 4 dólares vas a poder hacer un retroceso en la historia y sentirte un chinito más del montón, cuando la presencia de los nueve cañones sagrados, el recinto imperial, el palacio de la Armonía Suprema y las salas de los Mandarines estén frente a ti.
Y es que al parecer hay que creerse el cuento. Los guías locales te van a decir con una sonrisa de oreja a oreja que cuando Hue era capital fue considerado el principal centro cultural, religioso y educativo de la nación vietnamita. Un orgullo pechoño de los chinitos.
Y si estás con ganas de hacer un último esfuerzo antes de emigrar, toma el mapa y dirígete hacia el sur. Sólo 15 kilómetros. Anda a las tumbas de la dinastía Nguyen, la última familia real vietnamita.
Dicen que allá están las llaves del reino. Dicen que los vietnamitas rayan con la volada espiritual. Créetelo -o no-, pero vuelve a Hue como un viajero, y no turista.






