Hoi An, Vietnam: cultura, ropa y pescadores… ¡y playa!
Hoi An no queda cerca, pero diablos que vale la pena.
Estamos hablando de una ciudad que se encuentra a mil 500 kilómetros al sur de su capital, pero es un paso obligado para todo turista que ande descubriendo las bondades de Vietnam.
Tal cual. Porque Hoi An es de aquellos territorios que son fáciles para entrar, pero muy difícil para escapar.
Es que después de estar parado frente a unos espectaculares templos que reciben el nombre de pagodas, las casas tradicionales de la Ciudad Antigua y su power mercado local, hacen imposible despegar la vista y los zapatos del lugar.
Entonces, a preparar el tranco para empezar a recorrer una pequeña ciudad que se edificó hace ya más de dos mil 500 años a orillas del río Thu Bon.
Los lugares típicos que recomiendan para quedar con el mejor de los recuerdos son el puente japonés cubierto, toda una reliquia de más de cinco siglos de antigüedad y símbolo vivo de la ciudad; el templo de Quan Cong; las antiguas viviendas de los mercaderes; y las salas de asamblea chinas, lugar en donde se congregaban personeros de aquella nación para discutir asuntos de importancia.
También hay que visitar la antigua casa de Tan Ky -todavía habitada- donde su mobiliario es el mismo que hace un siglo atrás.
Mirado de reojo, Hoi An es para tipos que disfrutan de la historia. De hecho, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Si de comercio se trata, aquí encontrarán una variedad increíble de modelos, telas y colores. Hay unos modistos de primer nivel -modistos vietnamistas, friks, friks, friks- que confeccionan ropa a medida. Todo entre 7 y 20 dólares por prenda.
¿Una chaqueta rica? Máximo 50 dólares, dependiendo del tejido que escojas.
25 lucas por ropa del otro lado del mundo. Já.
Cómo no terminar el día en una picada de mariscos a orilla del río Thu Bon. Anota: Núm 86 de Bach Dang. El lugar para deleitarse con un rico pescado en hoja de plátano se llama Hong Phuc. De costos, mejor olvidarse, ya que no tendrán que sacar del bolsillo más de 12 dólares por cabeza.
Seis lucas por pescado y plátano. Já. Y al otro lado del planeta, también.






