Bahía de Halong Bay: 3 mil islas se te vendrán encima
Otro día más en de entusiasmo en el fabuloso Vietnam. Después de haber disfrutado la noche en una piscina -un rito en esas latitudes- y con el minibar como aliado de carrete, tendrás luz verde para preparar la mochila viajera y tomar el primer bus de la mañana rumbo a tres horas del puerto más importante del norte del país: Haiphong.
Ahí mismo se despliega la bahía de Vinh Ha long. La misma que, según cuenta la leyenda, fue creada cuando el dragón se lanzó al mar, al caer agitó la cola y éste golpeó la tierra ocasionando profundos valles y grietas que acto seguido inundó el mar.
No cabe la menor duda de que cualquier viajero que llegue a estas latitudes del sudeste asiático, sentirá la impresión de ser el protagonista de un típico cuento mágico y milenario. Ver a un vietnamita navegar en un tradicional velero o junco chino que son usados desde el año 600 DC es, por lo bajo, digno de 10 fotos.
Pero esto es sólo el comienzo. Porque pagando unos 20 dólares, tendrás el privilegio de internarte durante 5 horas en un barco (con un menú de mariscos frescos incluido) por la grandiosa bahía que abarca unos 4 mil kilómetros cuadrados.
Un bote y mariscos. Mariscos y un bote. Espectacular.
Sigamos. Por todos los alrededores te perseguirán unas 3 mil formaciones de cuevas, islas e islotes, que cumplirán la función de agregarle un verdadero toque de magia y de misterio al viaje.
No será raro de encontrarte en este patrimonio mundial con sorprendentes pedazos de piedra que son bautizadas por los propios pescadores de la zona con nombres de animales como el Perro, la Tortuga y el Mono.
Si llegaste de vuelta y sientes de que todavía tienes a las islas girando por todas partes, tienes asegurado como parte del programa un gratificante alojamiento para volver a la normalidad.
Halong Bay, donde cualquier otra bahía queda como alpargata.






