Bangkok: dinámica, exótica y a la vena
- 11/05/2007
- Rodrigo
- Destinos, Oriente, Tailandia, Bangkok, Vacaciones, Hostales y Hoteles, Tailandia
Nueve millones de personas. Rascacielos. Templos. Centros comerciales. Mercados populares. Vida nocturna. Una metrópolis que está en permanente movimiento. Y todo muy barato.
No es broma. Bangkok es de aquellos lugares que dan sorpresas las 24 horas del día.
Pasaste 30 horas arriba de un avión, los calambres son un hecho y seguramente ahora necesitas estirar brazos y piernas.
Una buena alternativa es dirigirse al recomendado hostal Lek gesthouse. Con mapa en mano, tendrás que llegar a la 125-127 Khao San Road y desembolsar tus primeros 5 dólares que incluyen pieza doble con ventilador y baño compartido. Pura economía.
Una vez instalado, sal a pasear al collage de miseria urbana y opulencia desorbitada que es Bangkok. Llegará el momento de preguntarse cómo empezar a sacar partido a la estadía. Tranquilo. Hay soluciones.
Los tesoros históricos más finos y famosos de todo el continente asiático están acá. Una de estas joyitas es el Gran Palacio. Es único por su tejado, un largo camino de murales y de ornamentos extravagantes.
El Buda de Esmeralda es un lujo que se conserva en pie. Aprovecha de rendirle un homenaje que quede registrado para la posterioridad.
Y si de panoramas al aire libre se trata, el barrio chino es el lugar.
Más conocido como Yaowarat, resulta toda una aventura estar caminando por una infinidad de calles peatonales. Respira profundo. Una plaga de comercios y mercados, letreros luminosos y hasta algunos escritos a mano, conforman el Time Square del sudeste asiático.
Otra buena alternativa es tomar palco e instalarse a sacar fotos al mercado flotante. Un espectáculo artístico en donde los comerciantes venden sus artesanías y frutas en compañía de un genial juego de formas y colores. La típica postal que puedes enviar a tus amigos por email cuando bajes las fotos de la cámara.
Y si prefieres comenzar un amanecer sin la convulsión y movimiento de la jornada anterior, dirígete al templo Wat Arun, al borde del río Chao Praya. Dicen que se respira una paz con sabor a mística. Aunque sea por un rato.
Porque Bangkok casi no pestañea. Como el Nueva York de esta parte del globo.






