Barcelona, para no dormir carreteando
Barcelona es una ciudad chica, caminable. Pero de mucho carrete, lleno de bares y cafés con gente joven.
Porque en las calles de esta ciudad se respira juventud. Es lo que más se ve, por lo que la oferta para ellos es ad hoc. El carrete, claro, garantizado.
Si bien no es tan ordenada y limpia como otras ciudades europeas, encanto no le falta. Tiene preciosos parques, una amplia oferta cultural, buenas fiestas, y además playa. Buena playa.
Es una ciudad donde hay muchos inmigrantes, la mayoría latinos y marroquíes, y eso es muy entretenido porque se ven muchas culturas. Y se carretea con muchas culturas también.
Es bien atractivo caminar por las angostas calles de los distintos barrios. Aunque sin duda uno de los más vivos debe ser El Raval y el Gótico, muy cercano a Las Ramblas, paseo famoso por la cantidad de gente que siempre transita en él. Obvio, a cualquier hora del día. O de la noche.
También está el barrio de Gracia, y su respectivo Paseo de Gracia. Lugar lleno de tiendas exclusivas, pero por sobre todo de movimiento.
Está lleno de bares de todo tipo, desde el moderno full design, hasta el más simple. ¿Sus habitués? Estudiantes con sus cañas de cerveza.

Lo de los espectáculos callejeros es todo un tema. Puedes ver teatro, escuchar la mejor música, plástica y arte en general por las monedas que te sobren en un bolsillo.
Para salir de noche hay que ser bien pillo. Muchos bares y clubs (la palabra anglo taquilla y Wild On on E! para referirse a las discotecs) no se sienten si uno va caminando porque tienen unas puertas gruesesísimas con las que no dejan salir un ruido fuera.
Nada de raro que vayas caminando y te des cuenta que hay un lugar que la está llevando y tú ni te habías enterado. Hay que fijarse bien de dónde está saliendo la gente. Al final, es la única opción de escuchar la música.
Pero una de las discoteques más famosas de esta ciudad es la gigante Razzmatazz, que tiene varios ambientes, y donde muchas veces se presentan varios grupos o dj’s buenísimos. Todos armados hasta los dientes de tornamesas y taquillerísimos laptops. Puro estilo Barcelona.
¿No se te ocurrió nada que hacer? Comprar por 2 euros la Guía del Ocio. Sale todos los jueves y ahí está todo. Desde restaurantes, bares, fiestas, teatro, exposiciones, conciertos, etc. Hecho por y para jóvenes.
Por mientras acá van algunos datos: el Festival Sonar (de música electrónica) se hace en junio, y el Festival Summercase, con lo mejor del rock y pop, se hará en julio.
¿Un lugar? Un resto-bar maravilloso, que parece de cuentos, es El Bosque de las Hadas, en el barrio de Ciutat Vella. Imperdible aunque sea para hecharle una mirada y soñar con sus platos de libro.
Y aunque su noche es buena, no puedes dejar de conocer preciosas iglesias como su catedral, o la maravillosa Santa María del Mar, que por lo demás da a la preciosa Plaza de Montcada.
Si sigues con la volada cultural, tampoco te olvides de ir a la Plaza del Rey. Todo esto en la parte más antigua de la ciudad.
A todo lo anterior, agrégale los increíbles museos con los que cuenta esta ciudad: el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Picasso, el Museo de Miró, que está en el Parque de Montjuic. Sí, movida
cultural para rato.
Barcelona es una ciudad que le rinde culto a Gaudí, y caminado por ella uno se puede encontrar con las magníficas obras de este arquitecto, como La Predrera o Casa Milá, la Casa Batlló, la Sagrada Familia o el Parc Güell, entre otros.
Antigua, moderna, con playa, multicultural, joven. Todas estas cosas harán que los días se te hagan cortos. Planea bien qué hacer.
En la noche no te van a faltar panoramas. Y se te va a hacer más corta todavía. Barcelona y carrete (o marcha, como le dicen allá). Carrete y Barcelona. No hay por dónde escapar. No hay minuto para dormir.






