Desde Europa central: un viaje por Berlín, Praga y Viena
- 14/08/2009
- Benjamin R-T
- Destinos, Europa, Alemania, Destinos, Europa, República Checa, Destinos, Europa, Austria
Benjamín Ruiz-Tagle dio la vuelta al mundo y ahora está de vuelta para contarlo y reportarse.
En esta entrega cuenta sus paseos por el corazón del Viejo Continente, el robo que sufrió en República Checa y su siempre selecto gusto culinario: la comida callejera a pocos euros.
Después del salto, un relato de cómo lo hizo para dar la vuelta al mundo con poca comida y siempre con una cajetilla de cigarros en el bolsillo.
Llegué a Berlín a las 7 de la mañana. Desde la puerta de Brandenburgo, en pleno centro, parten unos tours gratis por Berlín en todos los idiomas (un tour buenísimo, revisar acá). No era el típico tour fome: este era caminando por muchos lugares historicos: monumento a los judíos del Holocausto, el búnker de Hitler (una farsa, les aviso), el Muro de Berlín, Topografia del Terror, el Check Point Charlie, la Isla de los Museos, las plazas, óperas, y etcétera.
Te explican toda la historia (yo no sabía nada, pero quedé seco). La misma agencia de tours te lleva en la noche a varios bares y discotecs, y te dan trago por el mismo precio. Es mejor que salir solo, de todas maneras. Matrix es la mejor disco que fui, y el Zapata el mejor pub: los barman son todos chilenos.
Al día siguiente preferí recorrer la ciudad por mi cuenta. Fui al Museo de Pérgamo, a la famosa Filarmónica y a una serie de espectaculares parques (no comparables, claro, con el Parque Forestal). Después hice un tour, el “Berlín Rojo”, donde te cuentan al detalle el por qué del muro y todas sus historias.
También fui al museo de la Statsi (donde todo es igual a las películas “La vida de los otros” y “Good bye, Lenin”). Pero lo importante verdaderamente es que crucen Berlín caminando de punta a punta. Es la única forma de conocerlo todo. ¡Ah! Un imperdible es el Tiergarten (una especie de Central Park europeo).
Y si quieren comer barato: como toda orbe desarrollada, es cara. Pero siempre se puede comer barato si se recurre a los restoranes chinos. Por 4 euros comía chau-main con pollo frito y quedaba enguatado.
Berlín es una ciudad increíble y con mucha historia (quizás demasiada para absorver en un viaje). Además es entretenida y con mucha vida en las calles; muy europea.
Para irse a Praga (República Checa) es muy fácil, pero caro. El viaje en tren es de 4 horas, pero vale la pena: son los mejores paisajes de Europa. Uno va por unos riscos, bordeando el río, y especialmente bonito en otoño.
Llegué al hostal en Praga y salí a recorrer en la noche. Es lejos la ciudad mas linda que me ha tocado, muy medieval y de calles chicas, con una plaza increíble. Lo mejor de todo es el puente de Carlos IV: lleno de gente, grupos tocando música, y la vista del castillo iluminado con el ríp y los pescadores abajo.
Me tomé un vino chileno con unos franceces en el hostal (Hostal Atlas), y a dormir. Al día siguiente, sin embargo, me di cuenta que ¡¡me habían robado todo mientras dormíamos!! Así que no vayan por ningún motivo a ese hostal (en todo caso, Praga es reconocida por los robos que ahí ocurren).
Al día siguiente fui a ver el Castillo (y su cambio de guardia, increíble) y al fin me encontré con chilenos (unas amigas). Recorrimos la ciudad completa: las plazas, las torres, los museos y las iglesias. Lo más barato es comer kebab (cyros) o choripanes en los kioscos de la calle.
En Praga todo es caminable y las construcciones son cada una más espectacular que la otra. Recomendadísima ciudad.
Pero tres días es suficiente, por lo que me fui a Viena (Austria) en bus, la opción mas barata.
Llegué en la tarde. Fue el hostal más caro -por lejos- en el que he estado (18 euros). Fui al castillo Schonbrun, a los parques y al Parlamento de noche. La iluminación y la amplitud de la construcciones es simplemente imperdible. El domingo se puede ir a ver a los niños cantores de Viena. Caminé por el centro, las plazas, y fuimos a las casas de Hundertwasser. También a la ópera.
Aquí nacieron personas como Hitler, Einstein, Mozart, Freud y Arnold Schwarzenegger, pero los palacios y la ciudad giran en torno al Kaiser Franz Josef y su señora Sissi. Fui al día siguiente a ver el palacio de verano de los emperadores y me encontré con salones increíbles y un buen pedazo de historia de la época. Los jardines son mejores aún. Muy bueno todo, pero al tercer dia me fui a Bratislaba. Aquí hay que comer kebab y escalopas en los kioscos de la calle, enguatan y cuestan dos euros solamente.
Todos los hostales del viaje los he reservado en www.hostelworld.com. Es un muy buen dato.
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