La Habana, Cuba: renunció Fidel, pero acá todo sigue igual
Al pisar La Habana todos los clichés desaparecen. O mejor dicho, se potencian, abandonando su calidad de “souvenir del insconciente colectivo”.
Claro, el sol es sabrosón, la gente muy amable y parece haberse detenido en el tiempo, como se puede comprobar en los autos y construcciones. Sin embargo hay algo más profundo que mueve Cuba y que está más allá incluso de su adn político:
Es algo que podríamos llamar “condición humana” que se expresa al principio casi impereceptiblemente mientras caminas por la ciudad.
Partiendo por la Habana Vieja, patrimonio de la Humanidad, donde puedes encontrar un pedazo de la España colonial, pero restaurado. Llena de palmeras, edificios antiguos y ritmos con candela, la Habana recibe con los brazos abiertos a todos los turistas. Ojo que muchos españolismos como “joder” se usan en Cuba.
Gracias al trabajo de los artistas plásticos de Cuba, La Habana posee lugares que con alegres colores muestran la naturaleza tropical de la zona y son un excelente panorama para los visitantes.
Otro imperdible de la Habana es el Malecón, en donde puedes disfrutar del ambiente festivo en la temporada de los carnavales, o puedes apreciar los fuertes oleajes del mar en invierno. El Malecón es la mejor opción para escaparte del calor, gracias a su permanente brisa marina.
Además, este lugar está lleno de edificios, hoteles, estatuas y monumentos al alcance de los turistas.
Un muy buen lugar para bucear, pescar en la altura o participar de un safari es la Marina Hemingway. Allí es donde el célebre escritor estadunidense fijó residencia. Tiene más de 15 kilómetros de franja costera, arenas finas y aguas azules y trasparentes, además de extenderse por el circuito de las playas del Este.
Estando en la Habana, puedes visitar La Bodeguita del Medio, El Floridita, El Aljibe o La Cecilia y disfrutar de las comidas y bebidas criollas, o divertirte en el cabaret Tropicana, el Habana Café, el Jazz Café u otros centros nocturnos en donde reina el sabor de la música cubana.
Las visitas obligadas en la Habana son la plaza de la Revolución, el cementerio de Cristóbal Colón y el barrio de Miramar, movilizándote, por supuesto, en los inconfundibles taxis exclusivos para los turistas: automóviles de los ‘60 perfectamente bien conservados.
Conservados igual que el régimen: todo sigue, nada cambia. En Cuba renunció Fidel, pero todo permanece inmanentemente igual.
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