Desde Australia: así se vive la crisis económica
- 14/04/2009
- Sebastian
- Destinos, Australia y Nueva Zelandia, Australia
Hace un año, seis meses y 15 días que llegué a Australia con mi polola, Jimena. Yo con casi nada de inglés y ella hablando algo del idioma. En 2007 nos tomó tres semanas encontrar trabajo y a los siete días nos pagaban muy buenas lucas.
Ahora es muy distinto. La crisis económica se dejó caer en Sydney y, con ella, la situación de australianos y extranjeros se complicó.
Cada vez que llamamos a Chile la pregunta típica es: ¿Y qué es lo que está pasando en Australia? ¿Qué onda con las pegas? ¿Te pagan bien en los trabajos?
Ante este tipo de dudas, lo único que podemos decir es: “La cosa acá está igual que allá, mala”.
Hoy son mil chilenos lo que pueden acceder a la famosa “Work and Holiday” y, es más, esas mil ya la tienen pegada al pasaporte. Pero, ¿de qué sirve venir a un país tan golpeado por la crisis económica?
Para nosotros, chilenos, antes venir por estos lados consistía en una tremenda oportunidad de trabajo. Quizás la mejor. Ahora esas pegas que eran tan importantes para los “backpackers” se las están dando a los millones de desempleados australianos.
A veces, en vez de cumplir tus sueños de dinero rápido y viajes, puedes terminar desempleado sin dinero y sin lugar donde ir.
En todo caso, esta es mi opinión.
Tal vez en este minuto estás pensando: ¿Y quién es éste para decirme que Australia no tiene plata o no hay pegas?
Resulta que todo lo que cuento lo viví. No lo inventé, ni lo copié de las noticias. Después de meses llenos de pega, donde trabajábamos con mi polola en doble turno, llegamos a la casa de una pega y nos íbamos a la otra; donde teníamos dinero para mandar a Chile, darnos gustos, pagar nuestras cuentas aquí y mas encima, ahorrar. Ahora estamos con lo justo. Pagamos el arriendo del lugar donde vivimos, compramos la comida para el mes y movilización. De ahí, a esperar el siguiente pago para volver a hacer lo mismo y cruzando los dedos para que no falte.
Esta isla ya no el país de las maravillas que decían que era y nuestras oportunidades (la de los chilenos que estamos acá, los que vienen en este minuto en el avión y los que se vendrán) disminuyen segundo a segundo.
Y eso que lo peor se viene en el mes de julio, al finalizar el año financiero. “Cangurolandia” hoy tiene menos pegas disponibles y más australianos buscando trabajo. Las empresas están recortando presupuesto y despidiendo gente, lo que juega totalmente en contra de los extranjeros. Aquí el orgullo australiano es tan importante que ahora ellos, los “ausies” tienen la preferencia en cualquier tipo de trabajo, incluso el famoso “picking fruit”.
Otro punto que juega en contra de los que emigramos a este país es la gran cantidad de asiáticos. Para que se hagan una idea del porqué son una amenaza para cualquiera: los costos de mano de obra aquí son por hora. Lo mínimo que pagan son 14,05 dólares; después de 6 horas debes tener un break de 30 minutos (y muchas veces pagado), más las vacaciones y todo lo que incluye un contrato. Pero en países como China, Taiwán, Tailandia o Indonesia, por nombrar algunos, pagan cerca de 90 centavos la hora, sin breaks y sin derecho a nada. Si a esos asiáticos los traes a Australia son felices ganando 4 dólares la hora. Por ende, la productividad sube, el costo disminuye y la ganancia neta es mucho mayor.
Da lo mismo ser un profesional ultra calificado. Doctorados, postgrados y diplomados no sirven de nada si las empresas que publican avisos buscando empleados no tienen dinero. A modo de ejemplo nombramos a Linsay, una de nuestras “flatmates”: ella nació en Inglaterra, es psicóloga y posee un máster en psicología ocupacional -los profesionales dedicados a los Recursos Humanos- que cursó en la Universidad de Oxford. Estuvo cuatro meses buscando pega, postuló a cuento aviso encontró, obtuvo una entrevista y no quedó. Buscó trabajo en hospitalidad (lo que todos hacemos) y nada…. Cero respuesta. Linsay se terminó devolviendo a Londres.
Por suerte, nuestra historia es distinta, pero sólo porque llegamos en buen momento. Encontramos el primer trabajo y de ahí, otro, otro y así sucesivamente. Hicimos buenos contactos y hoy, gracias a ello, ambos contamos con buenas pegas, un inglés más fluido que nos permite acceder a mejores pegas, experiencia básica y certificados que son obligatorios a la hora de trabajar.
Y no es que estemos alardeando, sino todo lo contrario: estamos advirtiendo que si vienen a ver canguros saltando como perros por las calles, o a los koalas sentados en los jardines botánicos cerca del Opera House; o a escalar el Harbour Bridge, por favor vengan… Pero si lo que buscan son oportunidades, este no es el minuto de hacerlo en este país. ¿O quieres ser un desempleado en Australia, a miles de kilómetros de tu casa?
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